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Siempre fui una niña llena de energía.

En las vacaciones de verano de 1983 con tan solo 8 años de edad tuve la gran idea de que quería trabajar y que mejor que con mi papá. Decidí proponérselo y con algo de resistencia mi papá aceptó… o al menos eso creí.

“Mañana te despierto temprano para que te vengas conmigo a la oficina” me dijo. Al día siguiente para mi sorpresa, mi papá se había ido y yo me había perdido mi primer día de trabajo.

Al siguiente día decidí yo que tenía que hacer que sucediera. Estaba sentada en la silla de la entrada, los pies apenas tocaban el piso así que jugaba con ellos.

–“¿Claudia qué haces aquí?” –“Papá, te dije que quería ir a trabajar contigo así que aquí estoy.” -

“Ok, anda vámonos que se nos hace tarde.”

Yo, ese día lo logré. Fui a trabajar con mi papá. Tuve el mejor primer día de trabajo de mi vida. 

Estaba lista para conquistar el mundo laboral. Sin embargo, al crecer algo cambió…


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Tenía 23 años cuando tuve que escoger entre vivir una vida de princesa o tomar el camino difícil.

Tomé el camino lleno de piedras y con rumbo a lo incierto. Me divorcié.

Fui criticada fuertemente por la sociedad, la mayoría de mis amigas me dieron la espalda.

Perdí mucho peso y desarrolle una enfermedad auto-inmune incurable. Estaba completamente quebrada con mis últimos 300 dlls en mi cuenta de banco y sintiéndome deprimida y miserable.

Toqué fondo y pensé que mi vida ya se había acabado hasta que de pronto re conecté con aquella visión que tuve a los 17 años de conquistar el mundo corporativo. Tenía un título universitario sin embargo este era el mundo real y era muy difícil encontrar oportunidades como una ejecutivo así que el único que trabajo que conseguí en ese momento fue de secretaria.


Ser mujer en Latinoamérica en el mundo corporativo no fue fácil y no había ninguna mujer directora en ninguna de las empresas nacionales y transnacionales para las que trabajé que me enseñara el camino. Tuve que luchar para escalar en el mundo corporativo. A veces me sentía que había conquistado el mundo y otras veces me sentía incompetente.


Me tope con pared muchas veces. Me hicieron creer que no era buena y que jamás llegaría lejos.

Pero un día decidí trabajar como nunca antes. Decidí probar que estaban equivocados.


Pasé días y noches aprendiendo todo lo que tenía que saber. Me convertí en una experta en hacer las pequeñas cosas y experta en los trabajos tediosos y aburridos que nadie más quería hacer. Desarrolle mi propio método para “Deconstruir los Procesos” el cual se basa en romper en pedacitos los grandes conceptos y convertirlos en proyectos; para mí esto se convirtió en arte.

Tomé todos los proyectos que me pedían; uno tras otro siempre tenían éxito.

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A partir de ese día mi carrera empezó a brillar.

Alcancé las más altas posiciones en las empresas para las que trabajé, empecé a aparecer en portadas de revistas, a obtener diferentes premios y reconocimientos así mismo fui considerada uno de los top ejecutivos de mercadotecnia en México.


Hoy soy entrepreneur:

tengo un negocio exitoso con una estructura de más de 900 personas además de inversión en otros proyectos. Tengo más de 10 años siendo speaker y ayudando empresarios y empresas a transformarse.

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Y no solo eso, ahora he creado un movimiento para compartir  los principios que me llevaron al éxito en mi vida y carrera porque tengo la misión de inspirar a hombres y mujeres alrededor del mundo para tomar acción como los grandes, para alcanzar sus metas y vivir la vida que siempre soñaron.

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“The Latin Princess Method” es mucho más que una metodología.

Es mi filosofía de vida y es el proyecto más increíble que he desarrollado en mi carrera.